Jamón ibérico: la falta de control en el etiquetado engaña al consumidor

La joya de la corona del cerdo dispara sus ventas en Navidad, pero detrás de lo que se oferta como ibérico puro o de bellota se esconden piezas de menor calidad. Tanto la industria como las organizaciones de consumidores denuncian la ausencia de legislación a las certificadoras. La nueva normativa de calidad del ibérico que prevé el Gobierno pone en «pie de guerra» a los productores.

Jamón ibérico: la falta de control en el etiquetado engaña al consumidor

Situado en el podio de la gastronomía española, el jamón ibérico constituye, junto con el aceite de oliva y el vino, una de las señas de identidad de nuestro país. Saborear este alimento supone un placer para el paladar y más si es de bellota, pero variedades de jamón hay muchas y el consumidor no siempre sabe distinguirlas. El jamón ibérico loncheado y envasado puede alcanzar hasta los 200 euros el kilo, pero también es posible adquirirlo, bajo el mismo nombre, a poco más de 40 euros el kilo. La sobreproducción del ibérico en los últimos años, unido a la falta de control y claridad del etiquetado, ha llevado a poner en el mercado jamones que se venden bajo una denominación superior a la que tienen.